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20 de agosto de 2026·6 min de lectura

Cómo evaluar un proveedor tecnológico antes de firmar

Una guía práctica desde el otro lado de la mesa: qué preguntar, qué mirar en una demo y qué señales de alerta suelen aparecer recién después de firmar.

Antes de fundar Under Code pasé más de una década del otro lado de la mesa: evaluando, contratando y — con más frecuencia de la que me gustaría admitir — reemplazando proveedores tecnológicos dentro de operaciones grandes. Esa experiencia deja un patrón claro: los problemas graves casi nunca aparecen en la propuesta. Aparecen seis meses después, cuando el proveedor ya cobró el primer hito y el costo de cambiarse es mucho más alto que el de haber preguntado bien al principio.

Esto es lo que reviso, en el orden en que lo reviso.

Primero, quién va a hacer el trabajo, no quién lo va a vender. Pide los nombres y la seniority real del equipo que ejecuta, no del equipo comercial que presenta. Es razonable pedir una llamada de 20 minutos con esas personas antes de firmar. Si la respuesta es evasiva, ya tienes tu primera señal.

Segundo, pide ver algo real, no un caso de éxito editado. Un proveedor serio puede mostrarte código, un repositorio, una arquitectura — algo con textura, no solo un PDF con logos y porcentajes. Los porcentajes sin contexto ("+40% de eficiencia") son fáciles de escribir y difíciles de verificar; pregunta cómo se midió y contra qué línea base.

Tercero, pregunta qué pasa cuando algo sale mal, no solo qué pasa cuando todo sale bien. Cómo se maneja un bug crítico en producción un viernes a las 18:00. Quién responde, en cuánto tiempo, y qué compensación existe si no se cumple. La respuesta a esta pregunta dice más sobre el proveedor que cualquier slide de capacidades.

Cuarto, revisa quién es dueño del conocimiento cuando termina el contrato. Documentación, accesos, decisiones de arquitectura: ¿quedan contigo o se van con ellos? Un proveedor que se resiste a documentar en el camino — "para eso está el equipo" — está, con o sin intención, construyendo dependencia.

Y quinto: cuidado con el precio anormalmente bajo. No porque bajo sea sospechoso por sí solo, sino porque casi siempre significa una de dos cosas: perfiles junior facturados como senior, o un alcance que se va a acotar en la letra chica apenas empiece el proyecto.

Ninguna de estas preguntas es agresiva ni fuera de lugar. Un proveedor que realmente hace lo que promete las responde sin fricción, porque ya se las hace a sí mismo.

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Escrito por

Javier Gajardo PérezCo-founder · Producto y Delivery, Under Code

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